Hace unos 6 años, 2 después del "no diagnóstico", mi padre apareció un día, con un listado a lápiz, de 40 y tantas capitales del continente africano por orden de norte a sur. "Isabelilla, a ver si tú que te manejas por internet, vas mirando las conexiones de bus o avión o como se pueda, para el viajillo ese que habíamos hablado". Básicamente aquello que "habíamos hablado" era solo un comentario sobre los continentes que había pisado y que este le quedaba pendiente. Se lo tomó "a rajatabla"; en su cabeza no había lugar a zonas de conflictos o sin interés aparente, solo el resto.
Tras 2 años de medicación para la innombrable enfermedad, el diagnóstico fue "solo" demencia senil. No obstante la metamorfosis que se había producido en él y que nos llevó al neurólogo, había dejado demasiada irascibilidad y cabreo; la solución médica fue completa: un sonotone, un equipo para la apnea, ejercicio mental y nada de alcohol. No acató ninguna de la 4 prescripciones.
Ya perdía el coche, las llaves, las gafas y hasta a su mujer, pero ante nosotros lo tomaba con humor (su mujer no tanto). Yo lo escrutaba a menudo buscando muestras emotivas de pérdida que nunca vi; solo el sabía lo que sentía cuando no era capaz de seguir una conversación o el hilo de una película. Por mucho que subiera el volumen, lo que estaba perdiendo era la comprensión.
A especie de "bucketlist", su interés se centró en cruzar África, al cual, la familia siempre respondía con evasivas e interjecciones.
La historia continuó así hasta que, ante una perspectiva de empeoramiento rápido, se me ocurrió hacerle caso de verdad.
Empecé a ganarme las broncas familiares por alentarlo, pero en realidad este era nuestro único tema de conversación, "Isabelilla ¿Tú has hecho ya alguna gestión sobre nuestro viaje?" Era pregunta semanal por tlf cuando se acordaba o cuando nos veíamos.
Hoy, la panza no le deja abrir la mesa del avión, hoy, las rodillas le fallan al acostarse en la esterilla del suelo, tanto que acaba tirándose, hoy, no distingue entre el gel y la loción antimosquitos del neceser, hoy, muy lejos queda aquel atlético héroe de barro de mi infancia, lejos queda también aquella lista de países. Llevamos una semana en Namibia, iremos solo a Botsuana y Tanzania. Esta mañana, tras recordarle por enésima vez donde estamos y que hasta la semana que viene no llegaremos a las Cataratas Victoria, me ha respondido "¿Entonces esta noche no dormimos en Málaga?".
A tu salud papá!