Desde esta orilla - TU DUELO CONSCIENTE

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Memoria emocional

TU DUELO CONSCIENTE
Publicado de en Duelos · 1 Mayo 2025
No hace mucho compartí en esta web, una exposición en unas jornadas de medicina natural poner enlace a YouTube de Manat).

Recuerdo, que al prepararla, lo que más quería transmitir, es la importancia que tiene, en el proceso de morir, encontrarle un sentido a la vida. Últimamente pienso, y no se me había ocurrido antes, que hay cierto grupo de personas para la que es harto difícil hacer este ejercicio. ¿Cómo se puede encontrar sentido a lo vivido si has perdido la impronta de las emociones sentidas?

¿Cómo recordar si fuiste feliz en la boda de tu hija o si te dolió mucho el exilio?

La verdad es que hasta ahora mi padre era feliz todo el día , aunque no recordara el porqué, se le notaba feliz quizá, es que habíamos estado todas sus hijas o sus amigos con él esa mañana.

También para las emociones negativas. Preguntaba por mi madre, le decíamos que había muerto y se lo contábamos todo. Yo lo veía más pensativo y apagado esos días aunque tuviera que recordarle 10 veces donde estaba mamá porque no recordaba. Con el tiempo, ha ido dejando de preguntar tan frecuentemente, pero no es eso lo que me trae aquí. Creo, que a medida que la enfermedad progresa, su capacidad de recordar una emoción también ha empezado a deteriorarse.

Mis ratos con él se han convertido en llevarlo a eventos varios o acompañarlo en el bar o por la calle mientras se va metiendo conmigo la gente. Cuando he pasado una semana sin verlo, le pregunto si no me ha echado de menos y me dice que cómo, con el “por saco que doy”. Seria  le digo, que no me gusta que sienta eso de mí, que hago muchas otras cosas como abrazarle, besarle, y que solo se acuerda de mí “por saco… Entonces me dice  “¿y si no me meto contigo entonces que voy a hacer?” Entre esto y difíciles silencios, opto por meterme con él, para darle la oportunidad de hacerlo al revés. Yo le pincho para moverlo de la butaca o la cama y salir a andar un poquito, y el, lo más suave que me llama es “mala hija” cuando lo levanto a las 14h para almorzar.

Son esos silencios los que intento sonsacar ese “sentido” que pueda tener para el la vida que ha vivido. ¿Tu siempre has querido ver mundo no papá? O ¿Te hacía ilusión construir una familia? Etc, “¡pues supongo que si! Yo no me acuerdo Isabelita. Cuando me nombra en diminutivo, se que eso le enfada y dejamos el tema. No tiene la riqueza emocional de los recuerdos autobiográficos, y aunque se la recuerdes, no es capaz de ir al momento y sentirla.

No quiere saber nada de la muerte, en su cabeza ya no está ni lo básico que tienen los mayores, y yo me paso los días buscando fórmulas para que con amor, “en casa de la herrera, no haya azadón de palo”



Isabel Cantos
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