El niño que se enfadó con la muerte. Enric Benito

Sigo a este profesional desde el inicio de mi andadura como Acompañante y aunque en su documental “Hay una puerta ahí “ me quedé con algunas dudas, quise darme la oportunidad de conocerlo como escritor. Independientemente de que sea o no, el estilo de literatura que me gusta leer, me parece que esta autobiografía del Dr. Enric Benito es un acto de gran generosidad. No solo es que los beneficios y derechos de autor son para la Sociedad Española de Cuidados Paliativos @secpal, es que nos permite entrar en su casa y compartir sus íntimos aprendizajes.

Libro sobre acompañamiento

Es curioso y no deja de sorprenderme que siendo muy distintas, las personas evolucionamos en lo espiritual de forma muy similar. No puedo olvidar esa parte científista que me caracterizó durante tantos años, para ahora utilizar por ejemplo, herramientas terapéuticas que  trabajan con la ritualización y  las energías energías sutiles.

Está contada con sencillez y frescura, tanto la parte de la infancia como su desarrollo adulto, pero la sensibilidad es extrema cuando nos habla de algun@s pacientes que ha acompañado @alfinaldelavida

“Con el tiempo, entiendes que lo que vemos y llamamos naturaleza o realidad, lo que se ha llamado el orden explícito, se sostiene sobre otro orden implicado, subyacente, sutil e invisible, desde donde surgen la energía y el dinamismo que conduce la historia. Si aprendes a escuchar en el silencio de tu corazón, esta voz sutil de tu espíritu, puede intuir los designios que te susurra, y sabes que ese orden es benevolente y armónico y que tiene un propósito que lo conduce todo a un destino. Y de alguna manera, sabes que tú perteneces y formas parte de un proyecto que te trasciende y en cuya participación encuentras sentido y gozo”.

Por eso creo también, que puede ser un buen relato para acompañar a alguien que se va. Hablar y poner conciencia en el propósito de vida, para la mayoría supone ganar en seguridad y paz.

Seguridad, porque todo está diseñado, como bien dice él, el morimiento es un proceso como el nacimiento; nada queda al hazar, tiene sus señales, sus fases y su desenlace (y ya cada uno que crea lo que quiera, pero las evidencias apuntan a que hay más luz que oscuridad).

Paz, porque se puede llegar con los «deberes hechos». Si no te ha dado tiempo a hacerlos durante la vida,  esas señales y esas fases estan para ello. Entender que el tiempo se nos acaba y poner toda a conciencia en ello, puede evitar ese sufrimiento o «dolor total» que Cicely Saunders identificó y que no se palia con medicinas. Como dice mi amigo Antonio, es mejor no dejar «ningún papel por arreglar, ningún abrazo que dar ni besos que compartir«. 

Pues hasta aquí con este libro. No olvidéis comentarme si al final lo leéis, para ir afinando este juego literario que me he propuesto. Saludos 

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