Las Gratitudes. Delphine de Vigan
Normalmente cuando leo soy bastante enamoradiza, de ahí que voy doblando la esquinita de la página por abajo, siempre que o bien el contenido o bien la forma me llaman la atención. Así tengo libros con muchas páginas dobladas y otros solo un par. Las gratitudes, de delfín de Vegan, es de los primeros, hasta el punto que me ha costado elegir el extracto que pongo al final.
Con ternura y sencillez este texto conmueve por la profunda humanidad que desprenden sus personajes. De estilo intimista, es un alegato a los cuidados y un homenaje a la vejez, que pone conciencia además, en las cosas que quedan pendientes de hacer o ser antes de que llegue el final de la vida.
Michka es una anciana que por su falta de autonomía debe ingresar en una residencia. El deterioro en el lenguaje agudiza su frustración en su nuevo hogar, pero también encuentra el calor del contacto humano y el valor de la amistad que la acompañarán en su camino final.
«Veo, como si estuviese allí, esas extensiones va-cías, áridas, esos caminos devastados que surgen en mitad de sus frases cuando intenta hablar. Paisajes desolados, sin luz, de una trivialidad inquietante, y nada, absolutamente nada, a lo que aferrarse. Imágenes del fin del mundo. En cuanto empieza una frase le faltan las palabras, trastabilla como si hubiera metido el pie en un agujero. Ya no hay balizas ni puntos de referencia, pues no hay sendero capaz de atravesar tierras tan estériles. Las palabras han desaparecido y las imágenes no consiguen reemplazarlas. Su voz, asfixiada por el yugo de la derrota, se desintegra. Obstáculos desconocidos le obstruyen el paso. Masas oscuras, igualmente innombrables. Ya nada puede compartirse. Y todos sus intentos caen en un pozo sin fondo de donde nada, jamás, podrá ser rescatado. Busca en mis ojos un indicio, una clave, un atajo. Pero mis ojos no le ofrecen ninguna ayuda, ningún desvío. La ruta está cortada.«.
El agradecimiento es el hilo conductor de 3 vidas, cuya profundidad emocional nos descubre la gratitud, como una forma de amor. Este fue el último libro que mi madre leyó antes de morir, y es ella la razón de mi amor a la lectura.
Nunca podré estarte suficiente agradecida mamá.