«Una vida bien vivida es la mejor ayuda para morir.»
William Worden
Soy Isabel Cantos, doula de la muerte y acompañante en pérdidas.
Cuando escuché por primera vez la palabra doula, estaba referida a las personas que ayudan en todo el proceso del parto. Sin embargo, “doula” procede del griego y significaba esclava o sirvienta. Eran, ya entonces, las mujeres que asistían a las parturientas y a los moribundos. Hoy en día este término define a la persona que acompaña o facilita el proceso de morir, desde el punto de vista logístico, emocional y/o espiritual, para liberar a las familias de cargas en momentos tan delicados.
No llegué aquí por casualidad. Trabajar en críticos, donde la muerte ofrece un panorama inhóspito, lo viví al principio con un sufrimiento total. La calma no estaba entre mis cualidades más destacadas y la compasión me sonaba muy religiosa. Hoy sé que esa plaza, enfermera de críticos, me hizo encontrar una conexión espiritual que hasta entonces no tenía, me hizo conectar la serenidad con que hoy acompaño. Tenía que trabajarme todavía muchas cosas para saber cuál era mi sitio.
La muerte, para mí, nunca ha sido un tabú. En mi trabajo, he sido siempre muy consciente de la necesidad de una muerte digna y un cuidado humano a las personas dolientes. Vivía la muerte como un proceso más de la vida, pero eso sí, intentando siempre sentirla de la forma distante, sin grandes implicaciones, porque el sufrimiento de los que se quedaban sí era un problema para mi; debía incluso evitar entrar donde había dolientes, para no acabar yo también llorando.
Aunque aprendí muchísimo de las y los mayores que atendía en primaria, mi plaza me la dieron en una unidad donde la tecnología, los protocolos y las restricciones de acceso, dificultan las relaciones y favorecen la soledad. Un desempeño tan poco gratificante para mi, y la asepsia con la que intentaba realizarlo me llevaron a buscar ayuda. La psicología transpersonal de Blay y el trabajo energético han puesto luz a mis propios miedos y me han abierto a la reconciliación con el sufrimiento.
En mi búsqueda, hice distintas formaciones como el proceso proceso M.A.R. (Movimiento hacia el Agradecido Recuerdo), donde me llevé sorpresas sobre duelos que creía zanjados. También unas Jornadas de Humanización de la Salud, me llevaron a formarme con los Religiosos Camilos en acompañamiento en el duelo con el Modelo Humanizar. Poco antes, una formación de CUDECA sobre espiritualidad en el proceso de muerte me había llevado a hacer una rotación con sus equipos para vivir el duelo más de cerca.
Finalmente acabé formándome como Doula de la Muerte, con Gema Polo en los bosques de Girona. En esta formación tuve la oportunidad de compartir con mujeres, que andan mi mismo camino desde otras miradas. Estupenda experiencia que me confirmó mi sitio y me dio las claves para estar aquí, escribiendo esto. Para traer a este espacio, la autenticidad de una sanitaria en búsqueda con una vida llena de errores y aprendizajes; entre ellos, la propia muerte de mi madre. Aunque me hubiese gustado que no fuese así, a mi madre no sólo le debo enseñanzas de vida, sino también, el aprendizaje encarnado del duelo y la muerte.
Hoy combino la sanación del duelo de quienes lo necesitan, con mi propio proceso de crecimiento consciente, de confianza en la vida y de agradecimiento infinito.

La Compasión
Guiando mi camino.

La Meditación Merkaba
Que amplió las fronteras de mi conciencia.

Las Energías
Impulsando mis pasos.

Isabel Cantos
Tu Duelo Consciente
Agradecimientos
A los 39, tras nueve años de continuo dolor, empecé mi búsqueda. No entendía tanto malestar siendo «tan joven».
¿A quién agradecer tanto encuentro? Hoy sé que es a mi madre, quien con su muerte me ha ensenado el «verdadero dolor», el dolor de la pérdida.
No obstante, ¿hubiese recibido este duelo, como el regalo que ha sido sin la participación de la médico homeópata, que empezó a quitar capas de la cebolla de mis condicionamientos? ¿El terapeuta Blay, que me permitió abrazar a mi niña interior, y me enseñó a meditar? ¿La médica acupuntora, que me llevo a un viaje iniciático por Egipto en el que tuve mi particular satori, tras una meditación con el Merkaba como centro?
¿La psicóloga que desató con las constelaciones familiares algunos nudos claves en mi vida? ¿Mis amig@s y parejas, que me han servido de espejo donde mirar mis sombras y mis luces? ¿El círculo de mujeres, que me ayudo a poner el foco en mi feminidad y facilitó la apertura a mi intuición y a la conexión con mi cuerpo? ¿Las energías, que me llegaron de mano de gente en la que confiaba, para zarandearlo todo y poner blanco sobre negro, para evidenciar lo que hasta ahora me era imposible ver?
El libre albedrío, si es que eso existe, me trajo eligiendo caminos a este trabajo, a esta web. Hoy creo que la muerte, a la que tanto tememos, es un acontecimiento meramente físico. Creo que la realidad del morir no es más que una transformación del alma.
Por supuesto, no pretendo convencer a nadie. Pero hoy, confío en que sólo abandonando las luchas internas, tendré una VIDA PLENA, con mayúsculas. Quizás, la muerte vendrá cuando haya cumplido mi cometido. O quizás no.
Qué Quiero
Quiero acercar y aportar claridad a todo el proceso del morir. Tanto desde el punto de vista biológico, como desde lo emocional, social y espiritual.
Quiero ofrecer herramientas para mejorar y/o adquirir habilidades que permitan enfrentar la pérdida de forma más consciente y enriquecedora. Con menos sufrimiento.
Quiero acoger y organizar encuentros y ceremonias relacionadas con la muerte que, al igual que mi espacio HabitarNos y el libro virtual de condolencias RecordarTe, sean amorosas y reflejen los deseos de la/el difunta/o.
Qué Es Importante Para Mi
Trabajar de manera personalizada, analizando cada duelo, sus peculiaridades y contexto.
Tratar a las personas con humanidad, desde un marco de respeto, dignidad, confidencialidad y apoyo, que permita establecer un clima de confianza mutua.
Fomentar la autonomía, la toma de decisiones y el empoderamiento de la familia y la propia persona desde el principio.
Trabajar desde la honestidad con el cuerpo físico, energético y espiritual.
Mi Método PathUP
Mi método surge de la voluntad por aunar el counselling con el potencial energético del ser humano.
¿Hasta qué punto somos conscientes de que somos un cuerpo energético?
Hace unos años, la medicina china fue para mí todo un descubrimiento. Hoy, la Nueva Terapia (LNT) y el despertar de la energía kundalini me han vuelto del revés.
No soy la única. Cada día más, recurrimos a la energía para poder desbloquear situaciones personales negativas como fobias, adicciones, ansiedad, miedo e inseguridades, o simplemente para elevar nuestro nivel de conciencia y VIVIR PLENAMENTE.
He desarrolado una metodología propia: el PathUP. Se trata de un camino de presencia hacia la aceptación. El proceso de acompañamiento se apoya en una elevación del nivel de conciencia y aumento de la vibración del usuario que posibilita una evolución dolorosa pero con menos sufrimiento.